miércoles, 23 de mayo de 2007

Nuevas Formas de pensar y aprender.

Los avances de la tecnología y las distintas formas de comunicación contemporánea crean un clima mental, afectivo y de comportamiento diferente al que han vivido las generaciones anteriores. Cambian las formas de pensar y de aprender. Crean nuevos ambientes de aprendizaje a partir de los cuales las personas ven el mundo, se comunican comparten información y construyen conocimiento, establecen nuevas relaciones con el tiempo y el espacio y exigen una nueva epistemología y nuevas formas de concebir el aprendizaje.

Podemos decir entonces que estamos ante una sociedad del conocimiento que ha impregnado los aspectos sociales, económicos, culturales y organizativos de cada rincón del mundo. Una sociedad de la información que dispone de un sin número de datos tan abundante que copan la escena y que se hacen presente en los diversos ámbitos de la vida social, generando en el ser humano la necesidad permanente de actualización, en un contexto en el que los cambios se van produciendo de manera acelerada.

Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación favorecen la interacción social, el intercambio de pensamientos, el diálogo de saberes, de una manera que no responde y no conoce límites territoriales ni geográficos. Permanecer aislado de esta realidad puede suponer la profundización de las desigualdades existentes entre grupos sociales y entre los distintos países.

Cada vez son más evidentes las diferencias en las condiciones de vida entre quienes se encuentran en zonas industrializadas y quienes no lo están. Entre quienes están en las grandes capitales y entre quienes permanecen en la periferia. Entre estas dos realidades median actitudes y posiciones diferentes sobre el uso y las posibilidades que brinda la tecnología, sobre la creatividad, inteligencia y el arte.

Las tecnologías de la información y comunicación han dado origen a redes de producción de conocimiento y aprendizaje, que obligan a ver en ellas algo más que unos instrumentos de intercambio de información, ellas han pasado a ser recursos imprescindibles para la gestión del conocimiento, para la formación de las personas y para la organización y funcionamiento de las sociedades. Desde esta perspectiva la educación debe repensarse porque no puede seguirse desarrollando a partir de los esquemas y patrones tradicionales, el rol del docente debe ser revisado y el alumno debe ser formado en nuevas competencias, tal y como lo destacó la UNESCO en el informe Delors.

Podemos decir entonces que las Tecnologías de la Información y la Comunicación van a seguir estando presentes en todas las dimensiones de quehacer social: en lo científico, en lo económico , en lo educativo, en lo cultural.

Resulta un verdadero reto incorporar las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los ambientes de enseñanza y de aprendizaje, para ello es necesario revisar y repensar lo que se enseña y cómo se enseña, lo que se aprende y cómo se aprende. Se debe asumir el cambio de paradigma, hemos de reconocer que estamos frente a una nueva manera de pensar. No podemos seguir actuando guiados por el espejo del pasado, anclados a los medios y recursos de enseñanza que caracterizaron la educación tradicional ya que los mismos respondían a un momento histórico, a una determinada concepción del conocimiento y del modo de apropiarse de él o de generarlo.

Hoy en día hemos de asumir la realidad que genera un contexto marcado por la incertidumbre que generan los cambios permanentes que se van produciendo en la humanidad, hemos de asumir las consecuencias de tener que educar en un contexto marcado por la cultura de la imagen, de los colores y de la inmediatez. Los docentes hemos de asumir que nuestros alumnos ven con poco agrado las clases tradicionales en las que el docente ofrece explicaciones poco significativas o en las que se apega a una verdad registrada en los libros, los alumnos de hoy necesitan acción, necesitan desarrollar su capacidad de explicarse lo que acontece a su alrededor y sobretodo, deben ser retados en su capacidad de procesar información ya que de lo contrario estarán imposibilitados para hacer frente a la diversidad de contenidos a la que pueden acceder gracias a las nuevas tecnologías.

Esto supone asumir con conciencia la necesidad de fomentar una nueva manera de aprender, que asuma el trabajo individual, que fomente el trabajo cooperativo, que desarrolle los procesos básicos de pensamiento, que desarrolle estrategias de aprendizaje que favorezcan la autonomía del estudiante, que asume el cambio como un continuo educativo, que cuestione las verdades únicas y los dogmas y que fomente la creatividad.

Esta nueva manera de aprender debe apoyarse en la nueva forma de pensar que surge a partir de la inmediatez, de la no existencia de límites, de la posibilidad de pensar el mundo de manera global para actuar de manera local y de la flexibilidad que supone el empleo de nuevos códigos de comunicación.



1 comentario:

Alicia dijo...

Explorando la web encontré un documento muy interesante, que mucho aporta para reflexionar sobre el tema que propones. Está en la siguiente dirección:
http://www.colombiaaprende.edu.co/html/mediateca/1607/articles-105536_archivo.pdf

Es la síntesis de la propuesta del Seminario Virtual EDUCACIÓN EN LA ERA DIGITAL y allí se plantea:
¿qué deseamos de nuestros alumnos?
* Que sean capaces de comunicarse oralmente, por escrito y digitalmente;
* Que valoren la diferencia y la sepan aprovechar para enriquecer los procesos;
* Que sean capaces de participar en procesos grupales y de hacer un aprendizaje colaborativo;
* Que desarrollen la intuición, la capacidad de sorprenderse, el espíritu crítico, la creatividad, la capacidad de plantear problemas y de resolverlos;
* Que desarrollen el gusto por aprender, por los procesos de pensamiento;
* Que desarrollen la capacidad de interactuar inquisitiva y reflexivamente con la muy amplia disponibilidad de medios para el aprendizaje que hay hoy en día.